domingo, 23 de septiembre de 2007

Araña tejiendo el azar



La creación artística se construye a partir de una diversidad de elementos. Puede existir una idea previa que nos conduce a la búsqueda del mejor medio para expresarla. O quizá uno sale al encuentro de lo que le depare el azar o el destino. Se activa un sistema que, como un filtro, selecciona para nuestra atención aquello que se aproxima a lo que estamos tratando de expresar, o que muestra afinidad con nuestra sensibilidad en el momento presente. Así, caminando con la cámara en la mano, y con la visión en blanco y negro en la mente, vas observando a tu alrededor en busca de esas imágenes que atrapen tu mirada. De pronto, una telaraña entre unas piedras. La dueña de la red está en casa; si te fijas con detenimiento, parece que está terminando de tejer su trampa pegajosa. Decides fotografiar la escena; buscas el encuadre, ajustas la exposición, enfocas y disparas.
Horas o días más tarde, revelados los negativos, te dispones a positivar las copias. Una vez terminado el proceso, lo descubres: la foto está ligeramente movida, e incluso algo desenfocada. El resultado es inquietante, como un instante de terror. No es lo que tú viste a través del objetivo, pero de hecho estaba ahí. Una estampa perturbadora de una diminuta araña de campo tejiendo su tela, indiferente al ojo que la observaba y que atrapaba su imagen. Una imagen que perdura hoy, cuando ya ni la tela ni la araña existen, y que nos continúa infundiendo temor y desasosiego, como si fuéramos mosquitos volando distraidamente al capricho del viento.

1 comentario:

monilisa dijo...

¿Una araña se pasará la vida tejiendo sus telas de araña para comer? ¿Será esa su finalidad? O ¿se "sentará" a admirar el paisaje?, ¿verá a las otras arañas que no son de su especie con prepotencia?,¿conversará con ellas? , ¿mantendrá una última y agónica conversación con su presa...?
Amore, es que pensar que viven mecánicamente me pone los pelos de punta.
Hasta el infinito y más allá.