jueves, 23 de octubre de 2008

El viento que no cesa


El ciclo de las estaciones es inexorable - al menos de momento -, y aunque se hagan de rogar, terminan por hacer acto de presencia. O lo que es lo mismo: ha llegado el otoño. Viento, lluvia, y ganas de quedarse en casa mirando por la ventana cómo vuelan los paraguas, se despeinan las señoras y los pájaros se esfuerzan por mantener el rumbo. Y me ha invadido, como un pequeño ejército de hormigas, el deseo de releer algún haiku. Una de las características del haiku es la presencia de un elemento llamado "kigo", o "palabra de estación". Cito del excelente libro de Fernando Rodríguez-Izquierdo "El haiku japonés" : "Hay objetos que evocan espontáneamente la estación, y se convierten así en símbolos propios suyos. Así, por ejemplo, flor de cerezo representa la primavera, las libélulas el verano, etc. (...) Esta palabra relativa a la estación, de importancia axial en el haiku, es como un símbolo estético del sentido de las estaciones, que surge de la unidad del hombre con la naturaleza, y su misión es simbolizar esa unión".
Y como el movimiento se demuestra andando, paso a reproducir algunos de mis haikus favoritos. Espero que los disfrutéis.

Al oscurecerse el mar
las voces de los patos salvajes
son vagamente blancas.


¿Quién es el que se lamenta,
su barba soplando al viento,
por el ocaso del otoño?


Piedras volando;
tormenta de otoño
en el monte Asama.


Matsuo Bashoo (1644-1694)

Un día de estos intentaré convencer a algún turista japonés de los que visitan el Museo del Prado para que me recite algún haiku. Si lo consigo, lo grabaré y lo pondré en el blog.

2 comentarios:

andrzej dijo...

Querido Rafa, son dignos de respuesta tus apuntes,así que dejo mi animadversión y el dolor de ojos, para escribir poca cosa, pero no respuesta. Volviendo al Idiota hay muchos momentos fascinantes y reveladores, por ejemplo cuando dice que siente una gran confianza hacia la gente y a la vez sospecha de todos... uff, da para pensar. O cuando cuenta a las tres hermanas que sabe muy bien que todos le tienen por idiota y el también lo cree... y a la vez, dice, es totalmente consciente de eso. Así que por un lado está la absoluta sencillez y una tremenda sensibilidad, y por el otro la conciencia. O sea, nada normal. Me viene a memoria un poema de Miguel de Unamuno:
"Agranda la puerta Padre
porque no puedo pasar
la hiciste para los niños
yo he crecido a mi pesar.
Y si no agrandas las puertas,
achícame por piedad
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es Soñar."
(Vale, veo que para firmar tengo 4 opciones, dejando a opción anónimo, no tengo ni idea que hacer. lo firmo pues aquí, debajo de estas lineas, por si sale mal lo de las casillas).
Un abrazo, Andrzej (todavía no idiota, aunque no por falta de ganas)

ornitorrinco dijo...

Querido Andrzej: gracias por tu colaboración a este blog, gracias por el poema y bienvenido al club de los idiotas vocacionales... Ya sabes, esto es como uno se lo toma, pero por intentarlo que no quede. A pesar de la incomodidad visual, espero seguir contando con tus visitas. Un abrazo.