jueves, 15 de mayo de 2008

Trastos, chismes y cachivaches


Lo bueno de crear un alter ego es que te permite hacer todo aquello que normalmente no está permitido, o al menos bien visto. Así que he puesto a mi querido Rufus a rebuscar en los contenedores en busca de materiales para fabricar robots. Reconozco mi debilidad por escarbar, aunque sea con la mirada, entre los desperdicios, la chatarra y, por qué no decirlo, la basura. No la orgánica, claro. Pero uno puede encontrar verdaderos tesoros que otros han desechado por considerarlos inútiles o desfasados. Es el reparto ideal de los bienes del mundo: lo que a unos les sobra a otros les falta. Una imaginación despierta puede transformar un aparato obsoleto en un objeto artístico, un mueble viejo en un artefacto vanguardista, un trasto roto en un juguete nuevo. Pero ahora las cosas no se fabrican, como antes, para que duren, sino para que al menor contratiempo sean sustituidas por otras nuevas. La gente ya no arregla ni repara casi nada. Pero si tienes un poco de curiosidad y algo de maña, destripar un cachivache, averiguar cómo funciona - o por qué ha dejado de funcionar - y tratar de ponerlo de nuevo en uso es como viajar a un planeta inexplorado. No hay que hacer grandes viajes para vivir aventuras. El interior de un aparato es un paisaje lleno de sorpresas, un territorio en miniatura esperando ser descubierto. Y es interesante no perder la satisfacción de hacer las cosas uno mismo, el placer de manipular las cosas con tus propias manos. En esta época tan virtual, nos hace falta el contacto cercano con los objetos reales y con los materiales de los que están hechos. Es como la diferencia entre hacerte una comida o abrir la bolsa del congelado y meterla en el microondas.
Y si no eres muy manitas no importa, porque lo que cuenta no es el resultado. Si el chisme estaba estropeado, lo peor que puede pasar es que siga sin funcionar. Poca cosa, ¿no?
Así que seguiré mirando de reojo en los contenedores, esperando encontrar algún diamante bajo el disfraz de un trasto inservible. Pero me cuidaré de hacerlo cuando no mire nadie...

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