martes, 20 de mayo de 2008

El amor en el umbral


El amor es un fenómeno extraño e inexplicable. La ciencia trata de investigarlo, desde la química a la antropología, desde la física a la psicología, y seguro que alguien en alguna parte ya habrá desarrollado un algoritmo que proporcione una explicación razonable al por qué nos enamoramos. Todo es muy complejo y muy sencillo al mismo tiempo. El amor se escapa a los análisis porque es en sí mismo una paradoja. Puede surgir repentino, espontáneo y brillante como un relámpago, pero hay que cuidarlo con trabajo y esmero y delicadeza, como a una orquídea rara. Cuando aparece te arrastra como un torrente, pero sólo perdura si construyes un canal para que no se pierda su cauce o se evapore. Su primer fuego te abrasa, pero después tienes que mantener vivo el calor sin que te queme ni se apague. El amor es la energía más poderosa del universo, y cabe en un corazón o en una mano, o en una mirada, o en un beso. El amor verdadero no se deja encontrar fácilmente, porque es demasiado valioso como para caer en manos descuidadas. El secreto se protege a sí mismo, el tesoro se oculta a los ojos de los indignos, sólo con un hilo del oro más puro se pueden ensartar las perlas del amor. Purifica tu alma para ser su morada, pues sus alas no se posan en lugares impuros. Bienaventurados los que aman y son amados, porque ellos conocerán el verdadero significado de la felicidad.
El amor es una locura razonable.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que el amor ,es más cotidiano, más de andar por casa.Lo demás son elucubraciones,no?.
Creo ver que hablas de un amor unilateral,que para una novela vale,pero para la vida diaeia,el amor es mirar a la otra persona y saber que es medianamente feliz y eso depende del conocimiento que tengamos de ella,saber que es su felicidad y su infelicidad,y ahí es dónde se desborda todo el amor que tenemos dentro.Pensar en ella o en él eso es amor,al menos para mi,lo demás es pura literatura,con perdón.

ornitorrinco dijo...

Pues entonces es que me he expresado mal. Precisamente trataba de decir que el amor verdadero es el de todos los días, el de desayunar juntos, el de cogerse de la mano para ir a comprar el pan, el de sentir la cálida presencia del otro acompañándote mientras trabajas o vas en el autobús. El de ver al otro recién levantado, despeinado y ojeroso y pensar: ¡qué hermosura! El de querer envejecer juntos, encanecer y arrugarse al tiempo, sabiendo que el amor está por encima y por debajo de las apariencias. El saber que el otro no es perfecto, como tú, pero que sabe entenderte y apreciar tus valores por encima de tus carencias. Las pasiones románticas, los cielos y los infiernos, eso es literatura ( y no muy buena). Yo creo en el amor humano, que es mucho más sencillo y auténtico, aunque aparentemente brille menos.