viernes, 21 de marzo de 2008

Del otro mundo

Ya he hablado anteriormente de esa maravillosa capacidad que tiene algunas imágenes de transportarnos a otro tiempo y a otro lugar. Más allá de la experiencia personal, algunas fotografías nos permiten sentir el sabor peculiar de ciertas vivencias, nos ayudan a viajar y experimentar sensaciones quizá desconocidas, pero que seguramente comparten algún elemento que nos resulta familiar. Aunque uno nunca haya estado en un cementerio de Estambul, quiero creer que al observar esa lápida apenas rozada por el sol, creciendo como una planta más del jardín, inclinándose como impulsada por un fototropismo imposible, podrá sentir la misma calma, el mismo sosiego, igual recogimiento. Un instante para la reflexión, ese fugaz paso por el mundo al que llamamos vida; y una eternidad, el Tiempo detenido, un paréntesis de magnitud inabarcable, inconcebible por nuestra limitada comprensión de las cosas.
Puede que parte del misterio se halle en no saber qué significan los hermosos signos tallados en la piedra. Y uno puede imaginar versos de Rumi, palabras que hablan de la Unión, del reencuentro, del tránsito secreto e inevitable, de una esperanza oculta entre los pétalos de una rosa dormida en el regazo de las brisas del Bósforo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

J.J.
¿Conoces los libros de viajes de Pierre Loti?En concreto, aunque viajero hasta por el Pais Vasco,sus libros a Oriente, próximo y lejano.Y más en concreto a Turquia.Yo los he leido en ediciones encontradas en ferias de saldo y libros antiguos.No se si están reeditados.