miércoles, 4 de julio de 2012

Un pájaro negro





No hay esperanza para el ave que no vuela. Tiene alas pero no sabe qué hacer con ellas. Se sienta ante una puerta y espera, sin saber exactamente qué. Quizá piensa que nadie se dará cuenta de lo inapropiada que resulta su presencia allí. Su lugar es la rama o el cielo, su destino es el vuelo, el trazo de sus plumas negras escribiendo en el viento con el lenguaje secreto e incomprensible de sus trayectorias perfectas. Pero a veces el miedo es tan intenso que se convierte en un espejo en el que nuestro reflejo asustado nos usurpa y se apodera de cuanto somos. Y el impostor viaja y trafica y se vende, traidor y cobarde, entregado a la peor causa, consumiendo los tesoros de su corazón como leña que ardiera en el fuego de la ignominia. Ese no soy yo, pero se parece tanto que al mismo tiempo me niega y con cada paso que avanza se aleja un poco más y para siempre de lo que pudo ser. Tal vez sea posible huir de este laberinto dorado y herrumbroso. Quizá pueda volver a encontrar un camino, unas huellas que seguir, un sendero en medio de la espesura o la desolación. Este vasto universo que cabe en un átomo, siempre girando -vórtice aterrador-, arremolinado en torno a un vacío sin fin que adoramos como al becerro de oro.
Me duele su belleza porque no soy capaz de comprenderla, porque no hay espacio en mi alma cansada para darle cobijo. También mi plumaje me hace parecer humano y semejante a los demás, aunque haya cien muros cercando mi jardín. Hace tiempo ya que arranqué la aldaba de mi puerta. Sembré de piedras el huerto y las regué con lágrimas. Sólo un cardo creció, florecido de espinas, y desde la caverna que habito -a duras penas- rezo para que llegue de nuevo la tormenta.
Cuando cesa la lluvia y se abre el cielo, contemplo el vuelo libre de las aves y entono humildemente la plegaria, hasta que el cuerpo aguante, mientras el alma encuentra su alimento.

3 comentarios:

Tamara dijo...

Que bien escribes, me ha sorprendido gratamente el relato de principio a fín, y que razón tienes, por muchas alas que tengamos si uno no sabe volar, mal vamos.

Es la primera vez que entro a tu blog, y me quedare a dar una vueltecita. Un besazo.

ornitorrinco dijo...

Muchas gracias por tu amable comentario, Tamara. Me encantará tenerte por aquí, aunque últimamente no lo actualizo mucho. A ver si me aplico otra vez...
Un beso.

JOTA GELDRES dijo...

Hola, soy Jota Geldres. Me agrada la forma de en que escribes. Tienes un estilo muy peculiar. Ami tambien me agrada escribir.
http://jotageldresescritor.blogspot.com/