martes, 19 de mayo de 2009

Tonto en primavera


Dios, en su infinita sabiduría, ha demostrado tener un extraño sentido del humor. Se diría que dotó al ser humano de libre albedrío para asegurarse diversión eterna. Porque de las infinitas formas de utilizarlo, el homo sapiens (con perdón) se las ha ingeniado para escoger la más estúpida: complicarse la vida. Que mira que podía ser sencilla, plena y feliz. Pero para qué, con lo entretenido que es inventar nuevas maneras de sufrir.
Pregunta de examen: ¿cuál es el único animal que, cuando no tiene problemas, se los busca? ¿Y el único que nunca tiene suficiente? ¿Y el único que se empeña en huir de sí mismo -como si eso fuera posible?
Y ya metidos de lleno en preguntas retóricas: ¿qué extraño impulso nos lleva a buscar desesperadamente la aceptación ajena, qué hace que sea tan importante sentirse amado? ¿Y si sólo fuera el ego? Menudo chasco...
Amar y ser amados, ésa es la cuestión. El misterio del amor es ser inexplicable. Siguiendo con las bromas divinas, se nos ha obsequiado con una cabeza y un corazón, que además gozan de la peculiaridad de tratar de seguir siempre diferentes caminos. Tantos millones de neuronas, y es llegar la primavera, un cruce de miradas, un mohín distraído, y se acabó lo del raciocinio. Que no digo que no haya de ser así. Como casi siempre, es una cuestión de equilibrio inestable. Esto de ser humano es una lata, te lo digo yo...
Así que aquí estamos, cada vez más tontos, como de costumbre tratando de entender y no entendiendo nada. Hablo del amor y la paciencia, de aprender que el precio de sostener la rosa es clavarse las espinas, o conformarse con el color y el aroma. Hablo del ruiseñor que muere a los pies del rosal, intoxicado de amor por la fragancia, extenuado de cantar sin descanso la belleza de la amada. De la brisa que sopla caprichosamente para abrasarte el corazón. Hablo de la sed que nunca, nunca se apaga...
Qué ganas tengo de que llegue el otoño...

6 comentarios:

Silvia dijo...

¿El otoño? ¡Todavía no!
Deja que nos "atonte" un poco más la primavera, que enloquezcan nuestras hormonas y que luego el verano remate la faena.
Ya llegarán otra vez el frío y el invierno, pero nosotros habremos recargado nuestras pilas y así estaremos preparadísimos para volver a tropezar otra vez en el mismo pedrusco, clavarnos hasta el tuétano las mismas espinas y seguir buscando ese equilibrio inestable del que hablas y que, a veces, resulta difícil de encontrar.
C'est la vie!
Un besín.
Silvia.

Julia dijo...

A mí la estación que más me gusta es el otoño, pero la primavera tiene ese aroma de cantos nuevos que aviva el alma dormida y esa sed que no se apaga. Y así lo expresa Lorca en este poema que a mí me encanta (perdón por alargar tanto el comentario)

Dice la tarde:
"¡Tengo sed de sombra!"
Dice la luna: "Yo, sed de luceros."
La fuente cristalina pide labios
y suspiros el viento.

Yo tengo sed de aromas y de risas.
Sed de cantares nuevos
sin lunas y sin lirios,
y sin amores muertos.

Un cantar de mañana que estremezca
a los remansos quietos
del porvenir. Y llene de esperanza
sus ondas y sus cienos.

Un cantar luminoso y reposado,
pleno de pensamiento,
virginal de tristezas y de angustias
y virginal de ensueños.

Cantar sin carne lírica que llene
de risas el silencio.
(Una bandada de palomas ciegas
lanzadas al misterio.)

Cantar que vaya al alma de las cosas
y al alma de los vientos
y que descanse al fin en la alegría
del corazón eterno.

ornitorrinco dijo...

Vale, Silvia, nos dejaremos azotar (suavemente) por la embriagadora brisa de la primavera. Que el otoño terminará por llegar, queramos o no.
Gracias por la visita y el comentario.


Pues, querida Julia, que quieres que te diga: amén.
Y gracias por la visita y la colaboración.

Besos

Cristina dijo...

En realidad cuando el amor llega nos sentimos en una eterna primavera, aunque nos encontremos en el más crudo invierno. Quizás si consiguiéramos que nuestra cabeza y nuestro corazón dejasen de estar enfrentados, alcanzaríamos la felicidad y la tranquilidad. Creo que los acontecimientos más felices de nuestras vidas son aquellos que se hacen siguiendo a nuestro corazón, porque si con ello sufrimos ya tenemos la cabeza para superarlo, para curarnos y seguir con la vida, hasta que decidamos nuevamente hacer caso al corazón. Así que, por qué no nos dejamos llevar…

atrapao dijo...

Llevo ya unos días que veo mujeres hermosas en todas partes, que no sólo me enamoran, sino que me invitan a fantasear con sus cuepos desnudos amando...
En el semaforo, el la cola del pan, en el metro, con la estanquera, con la vecina, con la frutera, con la farmaceutica, con la peluquera...
No os digo más que ayer inivite a cenar a lotera, y hoy estoy pensando en comprar el cupón.

¡Maldita primavera!

ornitorrinco dijo...

Muy bien, creo que si combinamos los comentarios de Cristina y Atrapao, nos sale una buena nota media, entre lo romántico a lo carnal...

Lo que está claro es que la primavera está dando mucho que hablar. Y yo que me alegro, mira tú...